martes, 1 de diciembre de 2009

¿Organizaciones No Gubernamentales, o Neo Gubernamentales?


  • ONG  desvirtuadas que viven de recursos públicos
  • Otras que se mueven al capricho de sus patrocinadores
  • Y  muchas más, que no cumplen objetivo social alguno
Aguascalientes, MÉXICO, a 01 de diciembre del 2009

Una reelección a tan solo siete días del 99 aniversario de la Revolución Mexicana resultó muy reveladora de la confusión actual que viven los actores políticos y sociales en nuestra entidad. El Congreso del Estado de Aguascalientes decidió mantener por un periodo más al Ombudsman. Igual de reveladora me resultó escuchar a uno de los ex aspirantes a esta posición confundir a los organismos públicos autónomos (BANXICO, IFE, CNDH) con las organizaciones no gubernamentales (ONG) y con los movimientos políticos independientes de los partidos.
Tal confusión la presencié en un panel convocado por el Colegio de Licenciados en Ciencias Políticas y Administración Pública, en el que tuve la oportunidad de participar. En mi intervención, respondiendo a la pregunta ¿Cuál es el rol de las ONG en los procesos electorales? sostuve que las ONG en México han evolucionado desde la filantropía genuina hasta las organizaciones que encarnan ramificaciones o apéndices de partidos políticos, pasando, en algunos casos, como sucedáneos de la ineficiencia e insuficiencia gubernamentales o de la antidemocracia practicada en el seno de los partidos políticos.
En su operación funcional las ONG sirven al propósito de distribuir aquello que la bonhomía de acaudalados, artistas e intelectuales tienen para donar, mientras que en su operación disfuncional responden al afán consciente o inconsciente de “lavar culpas” (no sé si también recursos mal habidos).
En ambos casos, cumplen su papel de manera egoísta, pues lo hacen en lo que sus mecenas quieren, dónde, cuándo y hasta que su voluntad, conciencia y bolsa filantrópicas se lo permiten y con nula o poca coordinación con otras organizaciones. Aunque eso sí, la mayoría de las veces con la venia de las autoridades gubernamentales.
Como substitutos o complemento de la ineficiencia e insuficiencia gubernamentales, las ONG se enfocan a participar donde el gobierno ha fallado o no ha llegado, o no le alcanzan los recursos, la credibilidad, la legitimidad o la imaginación, pero no lo hacen donde es necesaria su intervención para romper con inercias o impulsar la innovación.
En otro sentido, tenemos ONG que se alimentan de políticos desilusionados de la política, de su partido o de los procesos llamados democráticos. Así tenemos ONG que funcionan como asilos, salas de espera, escaparates, trampolines, diques de contención o atajos para sortear disposiciones legales y administrativas.
Bajo la mirada crítica que observa a las ONG como ramales o apéndices partidistas, percibo una señal de su doble fracaso. Uno, el fracaso de la sociedad, al reflejar su incapacidad de alimentar a los partidos políticos con ideales, proyectos y hombres capaces de conjuntar voluntades, recursos y trabajo. Dos, el fracaso de los partidos políticos, por su incapacidad para llevar al poder programas de gobierno incluyentes y efectivos que respondan a las demandas ciudadanas de interés general.
En ambos casos, la proliferación de ONG puede leerse como una señal de alerta, que nos avisa que tanto la sociedad civil como los partidos políticos y el gobierno, no estamos cumpliendo con nuestro papel ni con la expectativa de coordinación que exige la incertidumbre y crisis que enfrentamos. Desde luego que también señalan nuestro fracaso en el intento de superar los conflictos entre intereses e ideologías, si es que estas aún existen.
En la etapa propositiva del panel lancé las siguientes preguntas: ¿Dónde están las ONG que trabajan por la formación de una cultura a favor de las matemáticas? ¿Cuántas ONG están trabajando en la enseñanza del inglés (o del chino mandarín)? ¿Y las ONG que están a cargo de reducir la brecha digital? ¿Cómo hacer para que surjan las ONG que trabajen en la educación para la gobernanza, el emprendedurismo social y la cooperación?
Hacernos cargo de estos retos como sociedad, puede contribuir más que llevar alimentos, cobijas, cortes de pelo, consultas médicas, espectáculos y entretenimiento –que no afirmo que sean innecesarios- que pueden redundar en cambiar más nuestra situación de víctimas. Pero es muy posible que estas acciones no sean redituables por no captar recursos de los programas de apoyo al desarrollo social, o bien, por no ser rentables políticamente pues difícilmente los votantes los canjean por sufragios en la jornada electoral.
Existen ya iniciativas en otros países, con alcance global, de movimientos de emprendedores sociales, que nos muestran que sí se puede (ASHOKAIDEALISTASAISECORQUESTANDO MÉXICO,MÉXICO NUESTRO BIEN COMUNMÉXICO SUSTENTABLE, etc.) De nosotros depende, pues si bien no hay acuerdo en si debemos cambiar el nombre de organizaciones no gubernamentales por el de neo-gubernamentales (pues la mayoría recibe recursos públicos y opera bajo reglas impuestas por el gobierno).
Me pregunto ¿dónde están las Organizaciones Neo Ciudadanas? que trabajen en restablecer el tejido social que dejamos de ejercitar durante los años del partido único, la democracia simulada y la apatía generalizada. Necesitamos una sociedad que forme ciudadanos que alimente partidos que gobiernen para todos. Ya estuvo bueno de gobiernos que surgen de partidos que ignoran al ciudadano que se contenta con despensas, cobijas, alimentos, espectáculos y favores administrativos que tanto abundan en las organizaciones no/neo gubernamentales.

martes, 13 de octubre de 2009

¿Estamos preparados para el futuro?

  • Una educación que nos hace predecibles
  • Lo más real ahora, es el cambio
  • Prepararse para elegir nuestro futuro
Aguascalientes, MÉXICO, a 13 de octubre del 2009

Vagando por el ciberespacio hice una escala en la estación Orquestando México, ahí recorriendo uno de los pasillos me encontré con una provocación. Bonilla había colocado en la estantería un artículo importado de España, listo para ser consumido: ¿Estamos preparados para el futuro? He aquí cómo me hizo digestión el tema.
Desde luego que estamos preparados para el futuro. Sí es que por el futuro entendemos únicamente una serie de frases hechas como está "adelante"; si está en "más de lo mismo"; si consiste en "más y mejor"; si se resuelve "dando la batalla", "haciendo la lucha", "combatiendo la pobreza, corrupción, delincuencia organizada” y tantos "enemigos" más. Sí es así, claro que estamos preparados para el futuro.
Pero yo no creo que el futuro esté únicamente adelante, que sea continuación de lo que ya conocemos y vivimos, que sólo sea cuestión de cantidad y calidad (que aún así todo indica que hace tiempo va a la baja y no se ve un cambio de tendencia). Tampoco creo que sea una eterna guerra y lucha sin cuartel a la que diario se agregan nuevos gladiadores (competidores).
¿Estamos preparados para elegir nuestro futuro?
Por eso yo reformulo la pregunta: ¿Estamos preparados para elegir nuestro futuro? La elección implica la capacidad de imaginarlo, comunicarlo y construirlo. Así es que, en el contexto del artículo en cuestión, la pregunta sería si la educación que recibimos los adultos y la que estamos recibiendo junto con los jóvenes y los niños ¿nos habilita para imaginar, comunicar y comprometer la acción y los recursos con nuestro futuro? 
Esbozo una respuesta: No. La formación intelectual y científica que recibimos y que se continua ofreciendo se basa en una lógica obsoleta: el principio de identidad y del tercero excluido, por ejemplo (algo tiene que ser una cosa y no otra). Todo verbo (devenir, proceso y acción) se puede detener, convertir en sustantivo: por ejemplo: organizar en organización (empresa y no el proceso de organizar) e instituir en institución (ley fundamental, inamovible y no proceso de instituir, dar lugar a nuevas acciones). Esto nos lleva a una visión estática de la realidad, cuando algo que  caracteriza  a la realidad es su dinamismo. Los nuevos adelantos en diferentes disciplinas nos indican que cualquier "cosa" puede ser "A" o "B" (o C, D, E...) ¡al mismo tiempo! según el contexto y los valores previamente asignados. La educación se olvidó de formarnos en las competencias necesarias para dominar el sentido polisémico del "ser humano". Por esto es que creo que no estamos capacitados ni siquiera para imaginar "un futuro" ¿Podemos imaginar el conjunto de futuros posibles?
Dejar margen a la innovación
Por otra parte, la ciencia que se nos enseñó estaba enfocada a describir, predecir y controlar la realidad (procesos, fenómenos, objetos). Pero hoy la única certeza está en la incertidumbre (mientras más conocemos nos damos cuenta de lo poco que sabemos), así es que ¿Quién estaría dispuesto a comunicar y comprometer a otros sobre un futuro incierto? ¿O acaso la universidad nos formó para "vender ideales"? ¿No asistimos desde el fin del siglo pasado a la muerte de todas las ideologías?
La enseñanza básica y superior nos ha inculcado la actividad pragmática y la acción orientada a fines. No hacemos nada que no sea “práctico” y todo lo medimos en función de resultados previamente establecidos (“objetivos” que se vuelven obsoletos tan pronto iniciamos acciones para alcanzarlos). ¿Qué margen deja esto al azar, la casualidad y, sobre todo ¡a la innovación! La incertidumbre y el azar son las principales fuentes del cambio radical y de las mejoras cuánticas.
Nos formaron para algo que ya es anacrónico 
Dice Tom Peters: "Si tienes todo bajo control, es que ¡vas demasiado lento!"
En pocas palabras, 
nos formaron para lo estático, la seguridad, el control y el poder basado en el tener; principios, todos estos, anacrónicos para los retos a los que nos enfrentamos.
Propuesta: preguntarnos, como se lee en la Red Pensar de Nuevo: ¿Nos encontramos ante una época de cambios o un cambio de época? Si elegimos la primera opción, solo es cuestión de tiempo, esfuerzo y recursos; si respondemos con la segunda alternativa, habrá que abrirnos a nuevos conocimientos, a nuevos conceptos, a nuevas relaciones, a nuevas formas, a nuevos procesos, a nuevos compromisos, a nuevas formas de fluir y  de ser. En suma: aprender a abrirnos. Entonces sí, estaremos preparados para el futuro.
Para ello, nuestros docentes deben identificar los cambios en la educación. El artículo que consumí y  que me provocó tal indigestión muestra una tabla, que incluyo más abajo, y que sintetiza la evolución de la educación e indica hacia dónde podemos ir en el campo de la educación, si es que queremos estar en condiciones de elegir nuestro futuro.

Y ante todo esto, ustedes qué prefieren ¿Prepararse para el futuro o prepararse para elegir su futuro? Espero que el tema no los indigeste.



jueves, 17 de septiembre de 2009

¿Emprendedores?... sí, pero ¿de qué tipo?


  • ¿Y si las universidades públicas generaran sus ingresos?
  • Cultivar el talento humano, lo realmente importante
  • El riesgo de seguir formando “generaciones Ni- Ni”
Aguascalientes, MÉXICO, a 17 de septiembre del 2009

No resistí la tentación. Era una provocación directa. No podía permanecer indiferente. La insinuación fue directa. Era una pregunta con efecto. No hay mejor convocatoria que una pregunta por contestar.Así que decidí responder.

Roberto Bonilla, quien próximamente estará en Aguascalientes, publicaba en su red social Orquestando México:
Ayúdanos a generar ideas para que las Universidades públicas puedan ser auto-sustentables, que puedan generar ingresos dando servicios de valor a las empresas, sociedad y gobierno y puedan compensar sus bajas presupuestales.
Es tiempo que lo que enseñan los maestros universitarios se ponga en práctica dentro de la MISMA Universidad Pública. ¿Eres maestro universitario de administración, planeación, estrategia, emprendedurismo? ¿Cómo aplicas esos y otros conceptos en la generación de ingresos para tu UNIVERSIDAD?
He aquí mi respuesta:
Lo hago cultivando el talento humano, no el capital humano, ni formando recursos humanos. Las personas poseemos algo más valioso que las competencias, habilidades, capacidades, conocimientos e inteligencia.
Es el talento lo que nos puede llevar a diferenciarnos de los demás y a crear junto con los otros. Cultivar el talento humano implica trabajar simultáneamente en el desarrollo de la capacidad de síntesis, en la visión holística y en la inteligencia emocional. ¿Qué cómo se logra eso?   ¡-C-o-n  e-l   e-j-e-m-p-l-o!

¿Qué es lo que verdaderamente necesita México?

¿Necesitamos generar ingresos o solidaridad? ¿Necesitamos competir por el capital o por el conocimiento? ¿Necesitamos que vengan a invertir o que aprendamos a cubrir nuestras necesidades respetando nuestro entorno natural? ¿Necesitamos dinero para comer o aprender a comer? ¿Dinero para la salud o hábitos y entornos saludables? ¿Dinero para la educación o tiempo para que los padres nos hagamos cargo de la educación de los hijos? ¿Dinero para innovar o curiosidad para crear? ¿Dinero para importar tecnología o coraje para crear la propia? ¿Dinero para elecciones transparentes o políticos y funcionarios honestos? ¿Dinero para el gasto público o ciudadanos dispuestos al trabajo público voluntario? ¿De qué ingresos estamos hablando? ¿Cuál es el capital  más valioso: el  monetario o el valor humano; el patrimonial o la divisa ciudadana expresada en la confianza?

En suma, ¿De qué tipo de emprendedores necesita el país? ¿Como lo fueron Slim, Azcárraga, Salinas Pliego? ¿O emprendedores ciudadanos, que trabajen para reducir la desigualdad y las asimetrías sociales?

Éstos no se forman bajo las mismas reglas de juego con las que hemos formado a los“profesionistas NI-NI”, que no son capaces de colocarse en una empresa y no crean una empresa. Los “profesionistas NI-NI” configuran hoy una comunidad cada vez más poblada. Son “jóvenes” que rondan los treinta años de edad, entre cinco y diez años de haber egresado de la universidad y… ni estudian, ni trabajan. También existen los “NI-NI” puros (ver “La Generación Ni-Ni El País.com 22/06/2009), contingentes de adolescentes y jóvenes que abandonan o egresan de primaria y se “dedican” a no hacer nada. Son los que a futuro representarán el rezago educativo y el mayor dolor de cabeza para la sociedad.

Necesitamos ciudadanos con visión y compromiso

Necesitamos ciudadanos con visión y compromiso. ¿Qué? ¡Con eso no se come, ni se compra casa, vestido y auto! Es cierto, pero tampoco lo logramos con el modelo económico-social actual. Y lo que sí estamos logrando es matarnos: de hambre, de miedo y de tedio. Otros se están matando a balazos y todos nos estamos matando junto con el planeta, por el daño ecológico que nuestro estilo de producir y consumir ha generado.

Así es que no se trata de aplicar solamente conceptos como: benchmarking, emprendedurismo, competitividad, planeación estratégica u otros. Yo creo que necesitamos construir y aplicar nuevos conceptos que inspiren a los jóvenes a innovar, crear, transformar el mundo que nuestros ancestros y nosotros les estamos heredando. Que lo hagan con alegría, compromiso, sensibilidad e inteligencia.

Aún en el hipotético caso de que se repartieran por igual y que todos los ciudadanos de la aldea global tuviéramos acceso justo a los bienes: ni el dinero, ni el empleo, ni la riqueza, ni los alimentos, ni las medicinas, ni los recursos naturales alcanzarían para todos los seres humanos que habitan en el planeta, si mantenemos las mismas expectativas de consumo y hábitos de vida.

Tal vez el reto de las universidades sea formar emprendedores sociales justos, responsables y comprometidos. Emprendedores que hagan crecer al ser humano y no sólo a sus capitales. Será necesario que logren innovar sobre sistemas de convivencia entre personas, entre éstas y la naturaleza, sin que sigamos destruyéndonos entre todos. ¿Qué cómo puede lograrse eso?  Con el tesón, la buena voluntad, pensando en los demás, y como ya había mencionado, con el ejemplo. 
Por eso, además de extender en las universidades las ciencias duras, promover al infinito las ingenierías y atiborrarnos de tecnólogos que resuelvan los problemas prácticos inmediatos,necesitamos líderes que velen por el bien común, promotores que convenzan con su ejemplo sobre una nueva forma de vivir pacíficamente, en condiciones de igualdad y con respeto a la naturaleza, pero siempre en sociedad.




jueves, 10 de septiembre de 2009

El Sustituto

  • ¿Dónde quedó el contrato social? 
  • Encontrar un mejor sentido de vivir en sociedad
    Aguascalientes, MÉXICO, a 10 de septiembre del 2009 

    – ¿Tú crees que eso siga pasando?, preguntó mi esposa al terminar la película.
    Dejé de ver el reparto. Angelina Jolie encabezaba el elenco. Yo había revisado por la mañana el último número de Reporte Índigo (Edición del 4 de septiembre de 2009). Vinieron pronto a mi memoria los relatos de José Antonio Robledo, Lorencia Modesta Reyes y José de Jesús Esparza (La Realidad Tras el Telón, página 20). Los tres con familiares secuestrados y víctimas de la efectividad policial que todos los mexicanos construimos durante los últimos años.

    Emergió mi respuesta en forma instintiva:

     – Si la trama de la película (El Sustituto. Clint Eastwood. 2008) muestra una historia de la vida real, desarrollada en el siglo pasado, a finales de la década de los veinte y principios de los treinta, en los Ángeles, California, ¿qué debemos esperar hoy nosotros?
     – ¡Me estás devolviendo la pregunta!, replicó sin imaginar cuál había sido mi razonamiento.
     – Verás. En el contexto y época en que sucede la trama de la película, los Estados Unidos salían de la primera gran crisis del siglo pasado. Las policías locales libraban todavía batallas contra el contrabando y las mafias que operaban con la complicidad de algunas autoridades, en especial de los cuerpos policíacos. Las mujeres aún adolecían de la marginación y carecían de derechos plenos. Lo que sucede en la película fue en un contexto donde privaba aún el honor y la justicia, pues la enseñanza y los valores eran exaltados y no denostados como ocurre ahora. Y, sin embargo, sucedió. ¿Tú crees que la situación de México en estos momentos sea mejor o peor?
    – ¡Sigues evitándome!, dijo. Aún no me respondes. ¿Por qué no me contestas al grano y te quitas de tanto rodeo? Simplemente pregunté si tú crees que eso siga sucediendo.
     – Si dispones de diez minutos, la respuesta la podemos encontrar en Internet, y así no salir a la calle, que es en donde podemos conocer la verdad.
    Yo estaba consciente de que pasaba ya de las once de la noche y del riesgo que esto representaba
     – No, ya tengo sueño. Mejor dímelo tú.
     – Bueno, asentí y me dispuse a hurgar en mi memoria a corto plazo.
     Comencé por recordar las cifras reportadas por la Procuraduría General de la República, por conducto de la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparos:
     - Del 1 de diciembre de 2000 al 23 de marzo de 2009, de los 265 mil 525 detenidos como presuntos delincuentes, se liberó a 207 mil 732. ¡Casi el 80%! Y finalmente fueron consignados únicamente el 13 por ciento (37 mil 92).
     Así es que continué como practicante de la mayéutica.
    - ¿Crees qué eso sea indicador de una policía efectiva y un sistema de justicia penal eficaz?
     Su silencio me hizo imaginar la respuesta. Luego proseguí:
     - La evolución del secuestro registra el siguiente comportamiento: en 1970, dos secuestros; en 1993, 574; en 1997, 797; y en 2009 1302. El promedio de secuestrados que fueron asesinados pasó de 0.46 en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez a 4.83 en el de Fox y a 6.06 en lo que va de la administración de Felipe Calderón.
     – Sí, entiendo, pero (ahora me devolvía una cucharada de mi propio chocolate) ¿Tú crees que la policía nos siga mintiendo igual que en la película? ¿Que a las mujeres nos sigan considerando irracionales y locas por preocuparnos y luchar por nuestros hijos? ¿Qué sigan asesinando mujeres y desapareciendo menores de edad? ¿Qué los policías eviten cumplir con su responsabilidad? ¿Qué las autoridades encubran a los responsables de los delitos en lugar de detenerlos y castigarlos? ¿Qué se haya incrementado la violencia contra los niños?....
     Al jalar aire para continuar, ella reparó en mi prolongado silencio. Estoy seguro que sus mil y una preguntas apenas comenzaban. Mi mayéutica se había instalado en mi esposa. Así que decidió rematar con la madre de todas sus preguntas:
    - ¿Dónde quedó el “contrato social” en el que se basa la convivencia de los pueblos y la confianza entre las personas?
     Ella intuía la respuesta. El escalofrío recorrió mi cuerpo. Así que dije:
    - Buenas noches
    Y mientras luchaba por conciliar el sueño fue que decidí escribir estas líneas. Algo o alguien ha instalado en nuestra época a “El Sustituto” del “contrato social”, sólo que a diferencia de la película de Eastwood, nosotros todavía no lo notamos. ¿Nos llegaremos a dar cuenta? ¿Dedicaremos el resto de nuestra vida a encontrar un mejor sentido para vivir en sociedad?