No resistí la tentación. Era una provocación directa. No podía permanecer indiferente. La insinuación fue directa. Era una pregunta con efecto. No hay mejor convocatoria que una pregunta por contestar.Así que decidí responder.Roberto Bonilla, quien próximamente estará en Aguascalientes, publicaba en su red social Orquestando México:
Ayúdanos a generar ideas para que las Universidades públicas puedan ser auto-sustentables, que puedan generar ingresos dando servicios de valor a las empresas, sociedad y gobierno y puedan compensar sus bajas presupuestales.
Es tiempo que lo que enseñan los maestros universitarios se ponga en práctica dentro de la MISMA Universidad Pública. ¿Eres maestro universitario de administración, planeación, estrategia, emprendedurismo? ¿Cómo aplicas esos y otros conceptos en la generación de ingresos para tu UNIVERSIDAD?
He aquí mi respuesta:
Lo hago cultivando el talento humano, no el capital humano, ni formando recursos humanos. Las personas poseemos algo más valioso que las competencias, habilidades, capacidades, conocimientos e inteligencia.
Es el talento lo que nos puede llevar a diferenciarnos de los demás y a crear junto con los otros. Cultivar el talento humano implica trabajar simultáneamente en el desarrollo de la capacidad de síntesis, en la visión holística y en la inteligencia emocional. ¿Qué cómo se logra eso? ¡-C-o-n e-l e-j-e-m-p-l-o!
¿Qué es lo que verdaderamente necesita México?
¿Necesitamos generar ingresos o solidaridad? ¿Necesitamos competir por el capital o por el conocimiento? ¿Necesitamos que vengan a invertir o que aprendamos a cubrir nuestras necesidades respetando nuestro entorno natural? ¿Necesitamos dinero para comer o aprender a comer? ¿Dinero para la salud o hábitos y entornos saludables? ¿Dinero para la educación o tiempo para que los padres nos hagamos cargo de la educación de los hijos? ¿Dinero para innovar o curiosidad para crear? ¿Dinero para importar tecnología o coraje para crear la propia? ¿Dinero para elecciones transparentes o políticos y funcionarios honestos? ¿Dinero para el gasto público o ciudadanos dispuestos al trabajo público voluntario? ¿De qué ingresos estamos hablando? ¿Cuál es el capital más valioso: el monetario o el valor humano; el patrimonial o la divisa ciudadana expresada en la confianza?
En suma, ¿De qué tipo de emprendedores necesita el país? ¿Como lo fueron Slim, Azcárraga, Salinas Pliego? ¿O emprendedores ciudadanos, que trabajen para reducir la desigualdad y las asimetrías sociales?
Éstos no se forman bajo las mismas reglas de juego con las que hemos formado a los“profesionistas NI-NI”, que no son capaces de colocarse en una empresa y no crean una empresa. Los “profesionistas NI-NI” configuran hoy una comunidad cada vez más poblada. Son “jóvenes” que rondan los treinta años de edad, entre cinco y diez años de haber egresado de la universidad y… ni estudian, ni trabajan. También existen los “NI-NI” puros (ver “La Generación Ni-Ni El País.com 22/06/2009), contingentes de adolescentes y jóvenes que abandonan o egresan de primaria y se “dedican” a no hacer nada. Son los que a futuro representarán el rezago educativo y el mayor dolor de cabeza para la sociedad.
Necesitamos ciudadanos con visión y compromiso
Necesitamos ciudadanos con visión y compromiso. ¿Qué? ¡Con eso no se come, ni se compra casa, vestido y auto! Es cierto, pero tampoco lo logramos con el modelo económico-social actual. Y lo que sí estamos logrando es matarnos: de hambre, de miedo y de tedio. Otros se están matando a balazos y todos nos estamos matando junto con el planeta, por el daño ecológico que nuestro estilo de producir y consumir ha generado.Así es que no se trata de aplicar solamente conceptos como: benchmarking, emprendedurismo, competitividad, planeación estratégica u otros. Yo creo que necesitamos construir y aplicar nuevos conceptos que inspiren a los jóvenes a innovar, crear, transformar el mundo que nuestros ancestros y nosotros les estamos heredando. Que lo hagan con alegría, compromiso, sensibilidad e inteligencia.Aún en el hipotético caso de que se repartieran por igual y que todos los ciudadanos de la aldea global tuviéramos acceso justo a los bienes: ni el dinero, ni el empleo, ni la riqueza, ni los alimentos, ni las medicinas, ni los recursos naturales alcanzarían para todos los seres humanos que habitan en el planeta, si mantenemos las mismas expectativas de consumo y hábitos de vida.Tal vez el reto de las universidades sea formar emprendedores sociales justos, responsables y comprometidos. Emprendedores que hagan crecer al ser humano y no sólo a sus capitales. Será necesario que logren innovar sobre sistemas de convivencia entre personas, entre éstas y la naturaleza, sin que sigamos destruyéndonos entre todos. ¿Qué cómo puede lograrse eso? Con el tesón, la buena voluntad, pensando en los demás, y como ya había mencionado, con el ejemplo.
Por eso, además de extender en las universidades las ciencias duras, promover al infinito las ingenierías y atiborrarnos de tecnólogos que resuelvan los problemas prácticos inmediatos,necesitamos líderes que velen por el bien común, promotores que convenzan con su ejemplo sobre una nueva forma de vivir pacíficamente, en condiciones de igualdad y con respeto a la naturaleza, pero siempre en sociedad.
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Hola Toribio:
ResponderEliminarMuy interesantes los temas. Una invitación a reflexionar y tomar acción. Muchas Gracias.