domingo, 24 de enero de 2010

Elige a tiempo tu AVATAR


  • Congresos que realmente representen al ciudadano
  • Los partidos ya hacen su reparto ¿Y el ciudadano, qué?
  • Abstenerse del “abstencionista.” Campaña de voto propositivo
Aguascalientes, MÉXICO, a 27 de enero del 2010

Son pocos los que conocieron y recuerdan resultados de las campañas en pro del voto blanco y del voto nulo, emprendidas en México por la sociedad civil durante el proceso electoral federal del 2009 ¡Y aún no transcurre un año! Nuestra memoria es corta y el interés en el tema pobre. El éxito fue marginal y localizado. ¿La experiencia? Aleccionadora. ¿La causa? el abstencionismo.
Mi percepción es que los magros resultados de las propuestas se debieron, entre otros factores, a:
  • Dirigir la campaña a los electores decididos a votar, en vez de hacerlo a los abstencionistas tradicionales;
  • Proponer la anulación o el efecto indirecto del voto, en lugar de impulsar el efecto directo del sufragio;
  • Apoyar la estrategia en actores sociales con prestigio intelectual, más que en grupos y redes sociales de distintos perfiles culturales y socioeconómicos, así como en medios de comunicación comerciales e independientes (si es que los hay)
Aguascalientes es uno de los pocos estados que podrán mostrar, a un año de las elecciones federales, el capital y aprendizaje social acumulados durante la pasada contienda electoral. Una forma de hacerlo es reconocer la complejidad de los procesos involucrados en el diseño del sistema político, la partidocracia imperante, el código de procesos electorales, así como las bases, causas y motivaciones del abstencionismo. Y la forma más útil y práctica de hacerlo evidente es impulsando una campaña que encienda los procesos que no fue posible desencadenar con el voto blanco y el voto nulo que surgió el año pasado.

Para empezar, los ciudadanos al Congreso.
Entre los primeros aprendizajes encuentro que es es preciso anticiparse a que los partidos políticos seleccionen a sus candidatos. Los aspirantes a puestos de elección se están promoviendo pese a la legislación en contrario y a la indiferencia de las autoridades electorales -por cierto, bien pagadas gracias al apoyo de nuestros legisladores al alza de impuestos que ofrecieron no aumentar. En cambio, los ciudadanos que nos asumimos más inteligentes y comprometidos que los candidatos -y que no estamos sujetos a reglas específicas en cuanto a la influencia que podemos ejercer sobre los partidos políticos- estamos quietos e indiferentes. La legislación electoral no necesariamente expresa el sentir del ciudadano de a pie.

¿Por qué esperar a conocer los resultados de las pugnas y pujas internas de los partidos?
Está en la capacidad de comunicación y coordinación civil, ciudadana, al margen de los partidos políticos, el que exijamos a éstos, la selección de candidatos independientes para cubrir las curules en el Congreso Local y en las regidurías de los cabildos.
Podemos condicionar nuestro voto a los cargos ejecutivos (gobernador y presidentes municipales) a que cumplan con esta condición. Los partidos políticos y los aspirantes ya están negociando alianzas entre partidos; ya están distribuyendo posiciones, ya van haciendo cuentas sobre lo que van a recibir de recursos y de votos. ¿Y lo ciudadanos? Nosotros somos los que ponemos los recursos y los votos.
¿Podremos expresar a través de la comunicación "boca a boca" y en redes sociales nuestras propias reglas del juego? Si logramos que la mayoría de legisladores en la próxima legislatura local respondan al interés ciudadano, no partidista, y cuidamos que no sean cooptados, comprados o intimidados, estaremos a un paso de lograr los cambios legales necesarios para que la voz ciudadana sea escuchada y la voluntad de la sociedad sea respetada.

Para lograrlo, promover el abstencionismo del Abstencionista
El abstencionismo ha representado más de la mitad del padrón electoral en los últimos años y, según se observa, va creciendo año con año. Este comportamiento puede llegar a ser más grave si los jóvenes que votan por primera vez durante la segunda década del Siglo XXI son defraudados en sus expectativas.
Ya no podemos seguir culpando únicamente al gobierno, a los partidos políticos y a los electores que venden su voto al mejor postor. También tienen el cincuenta por ciento de la responsabilidad los abstencionistas.
La ineficacia e ineficiencia gubernamental está enraizada en las reglas del juego (leyes) que aprobaron nuestros representantes populares (diputados o senadores). La distancia e indiferencia de los partidos políticos están originadas en las necesidades materiales, docilidad e ignorancia de los electores que configuran el voto duro (que ya dista mucho de ser ideológico, pues hasta los mismos aspirantes cambian de color con la facilidad que cambian sus posibilidades de ser postulados por un partido). Y la venta o regalo del voto al mejor postor muchas veces está determinada por la visión de corto plazo y la falta de alternativas que abran la posibilidad a un proceso más simétrico, equitativo y recíproco, entre candidatos y electores.
Pero ¿Y las razones del abstencionista? Falta de interés, de tiempo, de credencial, de información, de vocación, de entendimiento ¡de responsabilidad! Creo que es tiempo de promover el abstencionismo del Abstencionista y moverlo a participar. Que lo haga a tiempo, con información y con convicción. Si lo hace con propuestas y trabajo, mejor.

Para organizar el voto condicionado: coordinar y no institucionalizar
Para impulsar un movimiento de este tipo no es necesario instituir nuevos partidos. Tampoco se requieren nuevas ONG, coordinadoras, asambleas o frentes. Todos esos mecanismos crean jerarquías, lentitud, gastos y nuevos intereses. La propuesta es únicamente comunicarnos.  Las redes sociales en Internet son un medio, pero no el único. Correr la voz. Hacernos oír o leer (aunque un buen amigo dice que "no leemos más allá de lo que escuchamos"). El más barato y más efectivo es el comentario con el vecino, el compañero de trabajo, con el que espera el camión o en la fila, con el que viaja sentado al lado nuestro o con el que comparte y disfruta igual que nosotros la banca del parque; con el tendero, la marchanta, la enfermera, el fontanero, el amigo del amigo, el suegro, el papá o la mamá del hijo. Esto es, con el ciudadano de carne y hueso.

Elije tu AVATAR, aún es tiempo
La sociedad es un mundo interconectado. Todos nos influimos recíprocamente. Saberlo o ignorarlo no lo hace diferente. Podemos seguir destruyendo el tejido social como lo hemos venido haciendo hasta hoy y como lo hemos hecho con la naturaleza. Eso hará seguro las crisis continuas, recurrentes o como amenazan, ser permanentes. Una revuelta civil empeoraría las cosas; una dictadura, pospondría los sueños de muchos. Vamos a recuperar la convivencia fluida, conectada y responsable, haciéndonos cargo de nuestra ciudadanía más allá del voto y antes de que los partidos elijan por ti. Elije tu AVATAR (un ciudadano independiente propuesto por un partido político responsable). ¡Aún estamos a tiempo!

domingo, 17 de enero de 2010

Cada quien cosecha lo que sembró ¡Siembra hoy a tus representantes!







  • Incrementar la participación ciudadana en Aguascalientes
  • Votar “por el menos malo” no es solución
  • Nadie cambará nuestro destino sin nosotros
Aguascalientes, MÉXICO, a 20 de enero del 2010
En las últimas dos semanas he tratado de formular una propuesta: incrementar y mejorar la participación ciudadana en Aguascalientes durante el próximo proceso electoral, como una forma de contribuir a modificar las condiciones y tendencias socioeconómicas de la entidad.
La propuesta, consiste básicamente en tres puntos:
  1. Influir en la selección de candidatos a diputados y regidores que están por hacer los partidos políticos
  2. Formular un Plan Ciudadano de Desarrollo Estatal y, en cada ayuntamiento, uno municipal
  3. Condicionar el voto a Gobernador y presidentes municipales al registro de ciudadanos independientes en las candidaturas a puestos de diputados locales y regidores.
     La justificación a dicha propuesta la encuentro en el hecho de que los partidos políticos se alejan cada vez más de los intereses colectivos y que los candidatos que contienden cada vez más responden a intereses partidistas más que a perfiles demandados por el tipo de retos que tenemos por resolver. Esto ha provocado que quienes votamos lo hagamos por el menos peor o que recurramos al voto diferenciado, pero las consecuencias son la parálisis del Ejecutivo y un mayor rezago legislativo. La alternancia y contrapesos que suponen beneficios a la gobernabilidad, tan solo han devenido en una alta ineficiencia política.
    La propuesta es preventiva y va en un sentido distinto al de quienes proponen el voto nulo, el voto blanco, el voto diferenciado o el abstencionismo. Es preventiva porque se anticipa a la selección y registro de candidatos, cuando no es así gana la indiferencia, apatía y cinismo ciudadano. Es distinta a las alternativas hasta hoy intentadas en tanto tiene una orientación positiva, ya que supone un estímulo a participar para los abstencionistas escépticos. Además, esta es una propuesta cerrada, ya que vincula la selección de candidatos a la emisión del voto. Si la propuesta cunde, el registro de candidatos independientes sería predictivo de la intención del voto de los electores que:
  • No forman parte del voto duro
  • No venden el sufragio al mejor postor
  • No regalan el voto al candidato más carismático
  • No son seducidos por la mercadotecnia política sofisticada
  • No votaron en el pasado, pero ahora quieran castigar a los partidos autocráticos
     El lector podrá pensar que esta propuesta se trata de una utopía ya que son  cientos de millones de pesos los que se distribuyen entre partidos políticos, lo que hace poco probable que éstos cedan ante cualquier presión o crítica de la sociedad civil. Argumentará que en el ámbito Federal no desaparecieron la Secretaría de la Reforma Agraria y la Secretaría de la Función Pública a pesar de la iniciativa del Presidente. O se estará preguntado: ¿Quién puede imaginar la reducción de las curules o de los salarios y prestaciones de los legisladores federales en medio de un año en el que casi la mitad de los estados renuevan sus congresos?
    Pero es que, sí corre riesgo el porcentaje global de votos recibidos por partido, puede que sí haga rectificar a los líderes de los institutos políticos. De tener eco esta propuesta, no tan solo se ven reducidas las posibilidades de triunfo en los distritos electorales, sino también estarían en peligro la gubernatura y las presidencias municipales. Y, lo más importante: ¡Sería mermado el porcentaje de votos que determina el monto de los recursos que reciben los partidos políticos del erario público!
     Ahora bien, la finalidad no es un Congreso Ciudadano, se trata de construir un poder ciudadano que nos permita salir de las condiciones en que nos encontramos. Por eso es que el condicionamiento del voto debe ir acompañado de la formulación de los planes ciudadanos para el desarrollo del estado y de los municipios de Aguascalientes. Si conseguimos que los representantes en el Congreso local velen por los intereses de la ciudadanía en general y no únicamente por sus partidos, sectores o grupos, aumenta la probabilidad de reducir la desigualdad y el desequilibrio social y económico, en función de la capacidad que logremos alcanzar como sociedad civil organizada.
     Ya es tiempo de pasar de la crítica, queja, burla y cinismo a la acción, participación, propuesta ,  compromiso y organización. Podemos seguir esperando a que alguien o algo cambie nuestro destino, pero nada ni nadie podrá hacerlo sin el trabajo que corresponde a cada uno de nosotros. Es poco lo que se pide: comunicación, reflexión, difusión y confianza. Comparte y enriquece esta propuesta. Aún estamos a tiempo. En dos o tres meses poco podremos hacer.
     Es mucho lo que está en juego. La competencia no se repite en seis o tres años. Hagámoslo ahora. Nada perdemos. Nuestro futuro está en juego.

jueves, 14 de enero de 2010

¿Por qué, por qué? ¡Por qué!

  • Saquemos a los ciudadanos del abstencionismo, responsabilizándolos
  • Los partidos, convencidos de que votamos por cualquier candidato que pongan
  • Aguascalientes tiene condiciones para ejercer un voto inteligente
Aguascalientes, MÉXICO, a 15 de enero del 2010

Después de escuchar algunos propósitos de la sociedad civil de Aguascalientes para este año de elecciones, surgen en mi mente algunas preguntas que me impiden ver lo mejor de tales intenciones. Con el propósito de despejar el camino hacia la evaluación de las propuestas de ciertas organizaciones no gubernamentales, planteo la reflexión en torno a tres interrogantes:
  1. ¿Por qué esperamos hasta que los partidos políticos seleccionen a sus candidatos para propiciar el diálogo entre los ciudadanos y los políticos?
  2. ¿Por qué hasta hoy los ciudadanos hemos sido ineficaces en la intención de estar representados en los congresos locales y en el Congreso de la Unión; sobre todo ahora que los partidos políticos se han alejado tanto del interés por el bien común de la población?
  3. ¿Por qué llamar a votar si los partidos, los políticos y los gobernantes decepcionan, el abstencionismo crece y la democracia participativa está lejos de ser un propósito compartido?
    ¿Por qué esperar hasta que haya candidatos para iniciar el diálogo?
    Respecto a la primera pregunta intuyo entre las justificaciones que podrían esgrimir las ONG está la de que un acercamiento previo entre sociedad civil y partidos políticos puede interpretarse como un intento de intervenir en la vida interna de los institutos políticos o como un interés oculto por favorecer a uno u otro candidato. Amén de interpretaciones que sugieran que "el que propone, quiere".
    Una observación personal sobre la falta de oportunidad en el diálogo entre la sociedad y los partidos es que aún prevalece una actitud reactiva y poco preventiva en la participación ciudadana, lo que se puede interpretar como un compromiso superfluo y un actuar poco efectivo para retirar de la política a los políticos irresponsables, inconscientes o corruptos.
    La hipótesis que está detrás de la primera pregunta es que si las ONG establecen un diálogo con los partidos políticos antes de que estos seleccionen a sus candidatos habría más posibilidades de romper el sinnúmero de círculos viciosos que se dan al interior de la vida política de nuestra sociedad y contribuir a terminar con la práctica poco benéfica de que los candidatos electos respondan únicamente a intereses partidistas muy alejados del interés común.
    Considero conveniente que seamos los ciudadanos independientes los que, sin simpatizar, pertenecer o militar en partido político alguno, manifestemos a estos el tipo de personas que esperamos nos representen; y que condicionemos nuestra participación en las elecciones a que los partidos reflejen nuestras exigencias en la postulación de candidatos. Supongo que un proceso de este tipo sacaría a varios de los electores del tan dañino abstencionismo.
    ¿Por qué los partidos se alejaron tanto del interés común?
    Con relación a la segunda interrogante, sobre el por qué de nuestra ineficacia para hacer que seamos dignamente representados por nuestros legisladores, me parece que una respuesta obvia la encontraríamos en  nuestra baja participación política y en las características del sistema de partidos que tenemos, sin dejar de lado la historia político-electoral de nuestro país durante su vida independiente, postrevolucionaria y de alternancia.
    Otra posible explicación la podemos encontrar en el hecho de que la negociación con los partidos políticos se hace desde agrupaciones sectoriales, esporádicamente territoriales, en vez de hacerlas desde posiciones ciudadanas que velen por el interés colectivo. Esto es, se privilegia la negociación con agrupaciones económicas (cámaras empresariales y las agrupaciones de éstas), gremiales (sindicatos), profesionales (colegios, barras, federaciones), de género (mujeres organizadas), movimientos (estudiantiles, ambientalistas,  etc.) y, desde luego, corrientes, grupos, tribus y facciones de los mismos partidos políticos.
    El supuesto que da lugar a la segunda pregunta es que un enfoque ciudadano o territorial propiciaría un mayor equilibrio de fuerzas y ayudaría a reducir la concentración del poder político que ha devenido en un poder al servicio de poderes fácticos que fortalecen los monopolios y debilitan la vida democrática del país y de los estados.
    Creo que en la medida que se impulsen candidatos ciudadanos desde los partidos políticos (en tanto se hacen las reformas legales necesarias para las candidaturas independientes) será más factible que se den los cambios estructurales que tanto esperamos con la alternancia política y que aún no han llegado.
    Por último, en lo que hace a la tercera de las cuestiones, que busca indagar sobre el por qué llamar a votar si no hay signos alentadores de cambio, nos podemos encontrar con las respuestas obvias que van desde el deber ciudadano consagrado en la Constitución hasta la apelación al sentido ético y de responsabilidad social. Aquí no faltaría el lugar común expresado en la frase hecha: "la política es algo tan importante como para dejarla en manos de los políticos".
    Pero lo cierto es que los partidos están convencidos que los votantes emiten su sufragio por cualquier candidato que éstos les pongan, puesto que los partidos cooptan, compran, sobornan, mienten, ilusionan y engañan. Y los candidatos, una vez electos, rara vez rinden cuentas bajo un formato que permita el diálogo, el debate, el análisis y la evaluación de lo prometido, programado y realizado.
    ¿Por qué votar por los partidos, si nos decepcionan constantemente?
    Detrás de la tercera y última pregunta está el supuesto de que podemos sacar del abstencionismo a un número importante de electores que se han mantenido al margen por no encontrar proyectos, programas, propuestas y candidatos interesantes y convincentes. Además, está la suposición de que podemos brincar de una democracia representativa a una participativa, si se da un salto cualitativo en la credibilidad de los candidatos.
    Desde luego que estoy consciente de que no se puede ir por todo a la vez, de ahí la propuesta de que comencemos por exigir a los partidos políticos a que postulen candidatos ciudadanos a los cabildos y al Congreso del estado, condicionando nuestro voto a sus candidatos a la gubernatura y presidencias municipales al cumplimiento de esta exigencia.
    En otros países se han logrado transiciones democráticas más rápido que en México; en Aguascalientes contamos con niveles educativos, concentración urbana y acceso a la comunicación como para lograr un cambio sustantivo en la vida política del estado, que nos lleve a mejores condiciones de vida, a elevar nuestro bienestar y lograr un mejor crecimiento económico. En nosotros está alcanzarlo. De nosotros depende elegir la mejor forma de conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

    lunes, 4 de enero de 2010

    Aguascalientes, por un Congreso Ciudadano


    • Basta de partidos que no atienden al ciudadano
    • Que el ciudadano llegue a las legislaturas a cambio de que haya votos para los cargos ejecutivos
    • La mayor participación ciudadana se corresponderá con mejores gobiernos
    Aguascalientes, MÉXICO, a 04 de enero del 2010

    Es generalizada la idea de que los representantes populares que se asumen como legisladores son meros empleados de los partidos políticos y que a quien menos responden es a los ciudadanos que los eligieron. También es una verdad sabida que los partidos políticos cada vez están más lejos de la ciudadanía y más atentos a alcanzar y conservar el poder que a responder ante las inquietudes ciudadanas.  Por otra parte, es muy amplia la brecha que los ciudadanos ordinarios percibimos entre lo que se remunera a los legisladores y el beneficio obtenido con su actuación.
    Además, el círculo perverso se cierra si esperamos que sean los mismos legisladores los que abran las elecciones a candidaturas independientes, a la reducción en el número de diputados, la desaparición de las curules plurinominales, a la revocación del mandato y a la reelección.
    Por eso es importante que tomemos la iniciativa y seamos ingeniosos sobre la forma de romper con la tautología y utopía que supone pensar que algún día van a llegar al Congreso local políticos honestos y congruentes que impulsen los cambios que la población demanda.
    Una opción que tenemos es asumir la determinación de condicionar nuestro voto; sujetándolo al hecho de que sean los mismos partidos los que postulen candidatos ciudadanos a las elecciones para diputados locales en Aguascalientes.
    ¿Cómo podemos hacer tal condicionamiento?
    Dejando en claro que ningún elector votará por candidato alguno a la Gubernatura o a una Presidencia Municipal si su partido postula a los cargos de Diputado a miembros de su partido. Para esas posiciones, queremos que los propios partidos postulen a ciudadanos independientes. Personas que no tengan antecedentes partidistas. Ciudadanos que por su calidad moral, profesional, laboral, social, cultural o deportiva, así como por su criterio, buen juicio y, sobre todo, capacidad de escucha, sean apoyados por la sociedad civil (organizada o no).
    De esta manera se estaría retirando paulatinamente de los cargos públicos a los políticos corruptos y poco comprometidos con la sociedad.
    ¿Por qué es conveniente probar esta opción? Bueno, ya hemos tenido experiencias en otros sentidos sin lograr los resultados esperados. Por ejemplo, a través de los partidos han llegado a cargos ejecutivos ciudadanos "independientes" sin que logren hacer cambios sustanciales. Es cierto que las limitaciones han sido de distinta naturaleza, pero una de ellas es que su capacidad de maniobra se ha limitado desde el Legislativo. Por ejemplo, en el ámbito Federal, tenemos el caso Fox, que si bien no se trató de un candidato independiente, sí fue una figura con poco respaldo al interior de su partido.
    Hay otro tipo de experiencia similar a la que ahora se propone. Los candidatos a puestos legislativos que provienen de la sociedad civil y son postulados por una partido político, una vez que triunfan, terminan sometiéndose a los lineamientos del partido que los impulsó, o bien son totalmente neutralizados por la falta de apoyo de los demás legisladores, que envían a la congeladora todas sus ideas o iniciativas.
    Por eso, esta propuesta hace énfasis en que todos los candidatos a diputaciones de elección directa (no plurinominales) de todos los partidos (interesados en que sus candidatos a los cargos de  gobernador y presidentes municipales sean votados) provengan de la sociedad civil.
    Ahora bien, este sería el primer paso en el proceso de selección de candidatos. Luego deberían venir medidas originales y alternativas a las tradicionalmente seguidas en las campañas. Pensemos en cómo se tendría que ejercer el presupuesto para la promoción y conocimiento de  candidatos que son de la sociedad civil, ya que no se trataría de convencer a la población para que voten por ellos, sino de recoger las propuestas ciudadanas a fin de resolver las inquietudes de la población.
    El siguiente paso, durante la campaña, consistiría en elaborar una agenda ciudadana que diera lugar a la agenda de la próxima legislatura. La plataforma electoral de cada partido político quedaría circunscrita a las facultades y a la capacidad de negociación que el ejecutivo estatal o presidente municipal electo tuviera. Esta sería una forma de propiciar que el Ejecutivo (representando al partido ganador) se coordinara con el Legislativo representado por ciudadanos independientes. Así, la sociedad tendría voz y voto en el gobierno. Solamente de esa manera  se podría neutralizar el conjunto de intereses creados por los partidos políticos y las negociaciones de éstos con los poderes fácticos en la entidad y en el país.
    El éxito de una propuesta como la que aquí se hace estriba en el respaldo que logre entre los electores. Para ello la propuesta tendría que enriquecerse afinando los detalles y difundiéndola ampliamente. En este sentido, habrá que ver si los medios de comunicación la acogen con agrado y la apoyan en su promoción. Pero para no estar sujetos a esta única vía, recordemos que los ciudadanos tenemos el recurso llamado de "boca a boca", el volanteo, las calcas en los automóviles, las ONG, las cámaras empresariales, los colegios de profesionistas, algunos sindicatos, las universidades, los chavos banda, las iglesias, las puertas de nuestra casa y, desde luego, las clásicas "cadenas" por Internet y las redes sociales.
    Y a pesar de todo, tenemos un elemento a nuestro favor: queda poco tiempo. El movimiento en torno a esta propuesta tendrá que hacerse en los primeros días del año, antes de que los partidos convoquen a sus procesos de selección interna. Si en los siguientes noventa días no "prende", seguro tendremos otros seis años (en dos periodos de tres) de "más de lo mismo". Recordemos "cada pueblo tiene el gobierno que se merece".
    Y si mejoramos en nuestra participación, los ciudadanos tendremos la fuerza para exigir mejores legisladores y mejores gobiernos.