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| Aguascalientes, MÉXICO, a 04 de enero del 2010 |
Es generalizada la idea de que los representantes populares que se asumen como legisladores son meros empleados de los partidos políticos y que a quien menos responden es a los ciudadanos que los eligieron. También es una verdad sabida que los partidos políticos cada vez están más lejos de la ciudadanía y más atentos a alcanzar y conservar el poder que a responder ante las inquietudes ciudadanas. Por otra parte, es muy amplia la brecha que los ciudadanos ordinarios percibimos entre lo que se remunera a los legisladores y el beneficio obtenido con su actuación. Además, el círculo perverso se cierra si esperamos que sean los mismos legisladores los que abran las elecciones a candidaturas independientes, a la reducción en el número de diputados, la desaparición de las curules plurinominales, a la revocación del mandato y a la reelección. Por eso es importante que tomemos la iniciativa y seamos ingeniosos sobre la forma de romper con la tautología y utopía que supone pensar que algún día van a llegar al Congreso local políticos honestos y congruentes que impulsen los cambios que la población demanda. Una opción que tenemos es asumir la determinación de condicionar nuestro voto; sujetándolo al hecho de que sean los mismos partidos los que postulen candidatos ciudadanos a las elecciones para diputados locales en Aguascalientes. ¿Cómo podemos hacer tal condicionamiento? Dejando en claro que ningún elector votará por candidato alguno a la Gubernatura o a una Presidencia Municipal si su partido postula a los cargos de Diputado a miembros de su partido. Para esas posiciones, queremos que los propios partidos postulen a ciudadanos independientes. Personas que no tengan antecedentes partidistas. Ciudadanos que por su calidad moral, profesional, laboral, social, cultural o deportiva, así como por su criterio, buen juicio y, sobre todo, capacidad de escucha, sean apoyados por la sociedad civil (organizada o no). De esta manera se estaría retirando paulatinamente de los cargos públicos a los políticos corruptos y poco comprometidos con la sociedad. ¿Por qué es conveniente probar esta opción? Bueno, ya hemos tenido experiencias en otros sentidos sin lograr los resultados esperados. Por ejemplo, a través de los partidos han llegado a cargos ejecutivos ciudadanos "independientes" sin que logren hacer cambios sustanciales. Es cierto que las limitaciones han sido de distinta naturaleza, pero una de ellas es que su capacidad de maniobra se ha limitado desde el Legislativo. Por ejemplo, en el ámbito Federal, tenemos el caso Fox, que si bien no se trató de un candidato independiente, sí fue una figura con poco respaldo al interior de su partido. Hay otro tipo de experiencia similar a la que ahora se propone. Los candidatos a puestos legislativos que provienen de la sociedad civil y son postulados por una partido político, una vez que triunfan, terminan sometiéndose a los lineamientos del partido que los impulsó, o bien son totalmente neutralizados por la falta de apoyo de los demás legisladores, que envían a la congeladora todas sus ideas o iniciativas. Por eso, esta propuesta hace énfasis en que todos los candidatos a diputaciones de elección directa (no plurinominales) de todos los partidos (interesados en que sus candidatos a los cargos de gobernador y presidentes municipales sean votados) provengan de la sociedad civil. Ahora bien, este sería el primer paso en el proceso de selección de candidatos. Luego deberían venir medidas originales y alternativas a las tradicionalmente seguidas en las campañas. Pensemos en cómo se tendría que ejercer el presupuesto para la promoción y conocimiento de candidatos que son de la sociedad civil, ya que no se trataría de convencer a la población para que voten por ellos, sino de recoger las propuestas ciudadanas a fin de resolver las inquietudes de la población. El siguiente paso, durante la campaña, consistiría en elaborar una agenda ciudadana que diera lugar a la agenda de la próxima legislatura. La plataforma electoral de cada partido político quedaría circunscrita a las facultades y a la capacidad de negociación que el ejecutivo estatal o presidente municipal electo tuviera. Esta sería una forma de propiciar que el Ejecutivo (representando al partido ganador) se coordinara con el Legislativo representado por ciudadanos independientes. Así, la sociedad tendría voz y voto en el gobierno. Solamente de esa manera se podría neutralizar el conjunto de intereses creados por los partidos políticos y las negociaciones de éstos con los poderes fácticos en la entidad y en el país. El éxito de una propuesta como la que aquí se hace estriba en el respaldo que logre entre los electores. Para ello la propuesta tendría que enriquecerse afinando los detalles y difundiéndola ampliamente. En este sentido, habrá que ver si los medios de comunicación la acogen con agrado y la apoyan en su promoción. Pero para no estar sujetos a esta única vía, recordemos que los ciudadanos tenemos el recurso llamado de "boca a boca", el volanteo, las calcas en los automóviles, las ONG, las cámaras empresariales, los colegios de profesionistas, algunos sindicatos, las universidades, los chavos banda, las iglesias, las puertas de nuestra casa y, desde luego, las clásicas "cadenas" por Internet y las redes sociales. Y a pesar de todo, tenemos un elemento a nuestro favor: queda poco tiempo. El movimiento en torno a esta propuesta tendrá que hacerse en los primeros días del año, antes de que los partidos convoquen a sus procesos de selección interna. Si en los siguientes noventa días no "prende", seguro tendremos otros seis años (en dos periodos de tres) de "más de lo mismo". Recordemos "cada pueblo tiene el gobierno que se merece". Y si mejoramos en nuestra participación, los ciudadanos tendremos la fuerza para exigir mejores legisladores y mejores gobiernos. |
lunes, 4 de enero de 2010
Aguascalientes, por un Congreso Ciudadano
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