- Incrementar la participación ciudadana en Aguascalientes
- Votar “por el menos malo” no es solución
- Nadie cambará nuestro destino sin nosotros
En las últimas dos semanas he tratado de formular una propuesta: incrementar y mejorar la participación ciudadana en Aguascalientes durante el próximo proceso electoral, como una forma de contribuir a modificar las condiciones y tendencias socioeconómicas de la entidad.
La propuesta, consiste básicamente en tres puntos:
- Influir en la selección de candidatos a diputados y regidores que están por hacer los partidos políticos
- Formular un Plan Ciudadano de Desarrollo Estatal y, en cada ayuntamiento, uno municipal
- Condicionar el voto a Gobernador y presidentes municipales al registro de ciudadanos independientes en las candidaturas a puestos de diputados locales y regidores.
La justificación a dicha propuesta la encuentro en el hecho de que los partidos políticos se alejan cada vez más de los intereses colectivos y que los candidatos que contienden cada vez más responden a intereses partidistas más que a perfiles demandados por el tipo de retos que tenemos por resolver. Esto ha provocado que quienes votamos lo hagamos por el menos peor o que recurramos al voto diferenciado, pero las consecuencias son la parálisis del Ejecutivo y un mayor rezago legislativo. La alternancia y contrapesos que suponen beneficios a la gobernabilidad, tan solo han devenido en una alta ineficiencia política.
La propuesta es preventiva y va en un sentido distinto al de quienes proponen el voto nulo, el voto blanco, el voto diferenciado o el abstencionismo. Es preventiva porque se anticipa a la selección y registro de candidatos, cuando no es así gana la indiferencia, apatía y cinismo ciudadano. Es distinta a las alternativas hasta hoy intentadas en tanto tiene una orientación positiva, ya que supone un estímulo a participar para los abstencionistas escépticos. Además, esta es una propuesta cerrada, ya que vincula la selección de candidatos a la emisión del voto. Si la propuesta cunde, el registro de candidatos independientes sería predictivo de la intención del voto de los electores que:
- No forman parte del voto duro
- No venden el sufragio al mejor postor
- No regalan el voto al candidato más carismático
- No son seducidos por la mercadotecnia política sofisticada
- No votaron en el pasado, pero ahora quieran castigar a los partidos autocráticos
El lector podrá pensar que esta propuesta se trata de una utopía ya que son cientos de millones de pesos los que se distribuyen entre partidos políticos, lo que hace poco probable que éstos cedan ante cualquier presión o crítica de la sociedad civil. Argumentará que en el ámbito Federal no desaparecieron la Secretaría de la Reforma Agraria y la Secretaría de la Función Pública a pesar de la iniciativa del Presidente. O se estará preguntado: ¿Quién puede imaginar la reducción de las curules o de los salarios y prestaciones de los legisladores federales en medio de un año en el que casi la mitad de los estados renuevan sus congresos?
Pero es que, sí corre riesgo el porcentaje global de votos recibidos por partido, puede que sí haga rectificar a los líderes de los institutos políticos. De tener eco esta propuesta, no tan solo se ven reducidas las posibilidades de triunfo en los distritos electorales, sino también estarían en peligro la gubernatura y las presidencias municipales. Y, lo más importante: ¡Sería mermado el porcentaje de votos que determina el monto de los recursos que reciben los partidos políticos del erario público!
Ahora bien, la finalidad no es un Congreso Ciudadano, se trata de construir un poder ciudadano que nos permita salir de las condiciones en que nos encontramos. Por eso es que el condicionamiento del voto debe ir acompañado de la formulación de los planes ciudadanos para el desarrollo del estado y de los municipios de Aguascalientes. Si conseguimos que los representantes en el Congreso local velen por los intereses de la ciudadanía en general y no únicamente por sus partidos, sectores o grupos, aumenta la probabilidad de reducir la desigualdad y el desequilibrio social y económico, en función de la capacidad que logremos alcanzar como sociedad civil organizada.
Ya es tiempo de pasar de la crítica, queja, burla y cinismo a la acción, participación, propuesta , compromiso y organización. Podemos seguir esperando a que alguien o algo cambie nuestro destino, pero nada ni nadie podrá hacerlo sin el trabajo que corresponde a cada uno de nosotros. Es poco lo que se pide: comunicación, reflexión, difusión y confianza. Comparte y enriquece esta propuesta. Aún estamos a tiempo. En dos o tres meses poco podremos hacer.
Es mucho lo que está en juego. La competencia no se repite en seis o tres años. Hagámoslo ahora. Nada perdemos. Nuestro futuro está en juego.
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