- ¿Dónde quedó el contrato social?
- Encontrar un mejor sentido de vivir en sociedad
– ¿Tú crees que eso siga pasando?, preguntó mi esposa al terminar la película.
Dejé de ver el reparto. Angelina Jolie encabezaba el elenco. Yo había revisado por la mañana el último número de Reporte Índigo (Edición del 4 de septiembre de 2009). Vinieron pronto a mi memoria los relatos de José Antonio Robledo, Lorencia Modesta Reyes y José de Jesús Esparza (La Realidad Tras el Telón, página 20). Los tres con familiares secuestrados y víctimas de la efectividad policial que todos los mexicanos construimos durante los últimos años.
Emergió mi respuesta en forma instintiva:
– Si la trama de la película (El Sustituto. Clint Eastwood. 2008) muestra una historia de la vida real, desarrollada en el siglo pasado, a finales de la década de los veinte y principios de los treinta, en los Ángeles, California, ¿qué debemos esperar hoy nosotros?
– ¡Me estás devolviendo la pregunta!, replicó sin imaginar cuál había sido mi razonamiento.
– Verás. En el contexto y época en que sucede la trama de la película, los Estados Unidos salían de la primera gran crisis del siglo pasado. Las policías locales libraban todavía batallas contra el contrabando y las mafias que operaban con la complicidad de algunas autoridades, en especial de los cuerpos policíacos. Las mujeres aún adolecían de la marginación y carecían de derechos plenos. Lo que sucede en la película fue en un contexto donde privaba aún el honor y la justicia, pues la enseñanza y los valores eran exaltados y no denostados como ocurre ahora. Y, sin embargo, sucedió. ¿Tú crees que la situación de México en estos momentos sea mejor o peor?
– ¡Sigues evitándome!, dijo. Aún no me respondes. ¿Por qué no me contestas al grano y te quitas de tanto rodeo? Simplemente pregunté si tú crees que eso siga sucediendo.
– Si dispones de diez minutos, la respuesta la podemos encontrar en Internet, y así no salir a la calle, que es en donde podemos conocer la verdad.
Yo estaba consciente de que pasaba ya de las once de la noche y del riesgo que esto representaba
– No, ya tengo sueño. Mejor dímelo tú.
– Bueno, asentí y me dispuse a hurgar en mi memoria a corto plazo.
Comencé por recordar las cifras reportadas por la Procuraduría General de la República, por conducto de la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparos:
- Del 1 de diciembre de 2000 al 23 de marzo de 2009, de los 265 mil 525 detenidos como presuntos delincuentes, se liberó a 207 mil 732. ¡Casi el 80%! Y finalmente fueron consignados únicamente el 13 por ciento (37 mil 92).
Así es que continué como practicante de la mayéutica.
- ¿Crees qué eso sea indicador de una policía efectiva y un sistema de justicia penal eficaz?
Su silencio me hizo imaginar la respuesta. Luego proseguí:
- La evolución del secuestro registra el siguiente comportamiento: en 1970, dos secuestros; en 1993, 574; en 1997, 797; y en 2009 1302. El promedio de secuestrados que fueron asesinados pasó de 0.46 en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez a 4.83 en el de Fox y a 6.06 en lo que va de la administración de Felipe Calderón.
– Sí, entiendo, pero (ahora me devolvía una cucharada de mi propio chocolate) ¿Tú crees que la policía nos siga mintiendo igual que en la película? ¿Que a las mujeres nos sigan considerando irracionales y locas por preocuparnos y luchar por nuestros hijos? ¿Qué sigan asesinando mujeres y desapareciendo menores de edad? ¿Qué los policías eviten cumplir con su responsabilidad? ¿Qué las autoridades encubran a los responsables de los delitos en lugar de detenerlos y castigarlos? ¿Qué se haya incrementado la violencia contra los niños?....
Al jalar aire para continuar, ella reparó en mi prolongado silencio. Estoy seguro que sus mil y una preguntas apenas comenzaban. Mi mayéutica se había instalado en mi esposa. Así que decidió rematar con la madre de todas sus preguntas:
- ¿Dónde quedó el “contrato social” en el que se basa la convivencia de los pueblos y la confianza entre las personas?
Ella intuía la respuesta. El escalofrío recorrió mi cuerpo. Así que dije:
- Buenas noches
Y mientras luchaba por conciliar el sueño fue que decidí escribir estas líneas. Algo o alguien ha instalado en nuestra época a “El Sustituto” del “contrato social”, sólo que a diferencia de la película de Eastwood, nosotros todavía no lo notamos. ¿Nos llegaremos a dar cuenta? ¿Dedicaremos el resto de nuestra vida a encontrar un mejor sentido para vivir en sociedad?
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