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Aguascalientes, MÉXICO, a 27 de enero del 2010 |
Son pocos los que conocieron y recuerdan resultados de las campañas en pro del voto blanco y del voto nulo, emprendidas en México por la sociedad civil durante el proceso electoral federal del 2009 ¡Y aún no transcurre un año! Nuestra memoria es corta y el interés en el tema pobre. El éxito fue marginal y localizado. ¿La experiencia? Aleccionadora. ¿La causa? el abstencionismo.
Mi percepción es que los magros resultados de las propuestas se debieron, entre otros factores, a:
- Dirigir la campaña a los electores decididos a votar, en vez de hacerlo a los abstencionistas tradicionales;
- Proponer la anulación o el efecto indirecto del voto, en lugar de impulsar el efecto directo del sufragio;
- Apoyar la estrategia en actores sociales con prestigio intelectual, más que en grupos y redes sociales de distintos perfiles culturales y socioeconómicos, así como en medios de comunicación comerciales e independientes (si es que los hay)
Aguascalientes es uno de los pocos estados que podrán mostrar, a un año de las elecciones federales, el capital y aprendizaje social acumulados durante la pasada contienda electoral. Una forma de hacerlo es reconocer la complejidad de los procesos involucrados en el diseño del sistema político, la partidocracia imperante, el código de procesos electorales, así como las bases, causas y motivaciones del abstencionismo. Y la forma más útil y práctica de hacerlo evidente es impulsando una campaña que encienda los procesos que no fue posible desencadenar con el voto blanco y el voto nulo que surgió el año pasado.
Para empezar, los ciudadanos al Congreso.
Entre los primeros aprendizajes encuentro que es es preciso anticiparse a que los partidos políticos seleccionen a sus candidatos. Los aspirantes a puestos de elección se están promoviendo pese a la legislación en contrario y a la indiferencia de las autoridades electorales -por cierto, bien pagadas gracias al apoyo de nuestros legisladores al alza de impuestos que ofrecieron no aumentar. En cambio, los ciudadanos que nos asumimos más inteligentes y comprometidos que los candidatos -y que no estamos sujetos a reglas específicas en cuanto a la influencia que podemos ejercer sobre los partidos políticos- estamos quietos e indiferentes. La legislación electoral no necesariamente expresa el sentir del ciudadano de a pie.
¿Por qué esperar a conocer los resultados de las pugnas y pujas internas de los partidos?
Está en la capacidad de comunicación y coordinación civil, ciudadana, al margen de los partidos políticos, el que exijamos a éstos, la selección de candidatos independientes para cubrir las curules en el Congreso Local y en las regidurías de los cabildos.
Podemos condicionar nuestro voto a los cargos ejecutivos (gobernador y presidentes municipales) a que cumplan con esta condición. Los partidos políticos y los aspirantes ya están negociando alianzas entre partidos; ya están distribuyendo posiciones, ya van haciendo cuentas sobre lo que van a recibir de recursos y de votos. ¿Y lo ciudadanos? Nosotros somos los que ponemos los recursos y los votos.
¿Podremos expresar a través de la comunicación "boca a boca" y en redes sociales nuestras propias reglas del juego? Si logramos que la mayoría de legisladores en la próxima legislatura local respondan al interés ciudadano, no partidista, y cuidamos que no sean cooptados, comprados o intimidados, estaremos a un paso de lograr los cambios legales necesarios para que la voz ciudadana sea escuchada y la voluntad de la sociedad sea respetada.
Para lograrlo, promover el abstencionismo del Abstencionista
El abstencionismo ha representado más de la mitad del padrón electoral en los últimos años y, según se observa, va creciendo año con año. Este comportamiento puede llegar a ser más grave si los jóvenes que votan por primera vez durante la segunda década del Siglo XXI son defraudados en sus expectativas.
Ya no podemos seguir culpando únicamente al gobierno, a los partidos políticos y a los electores que venden su voto al mejor postor. También tienen el cincuenta por ciento de la responsabilidad los abstencionistas.
La ineficacia e ineficiencia gubernamental está enraizada en las reglas del juego (leyes) que aprobaron nuestros representantes populares (diputados o senadores). La distancia e indiferencia de los partidos políticos están originadas en las necesidades materiales, docilidad e ignorancia de los electores que configuran el voto duro (que ya dista mucho de ser ideológico, pues hasta los mismos aspirantes cambian de color con la facilidad que cambian sus posibilidades de ser postulados por un partido). Y la venta o regalo del voto al mejor postor muchas veces está determinada por la visión de corto plazo y la falta de alternativas que abran la posibilidad a un proceso más simétrico, equitativo y recíproco, entre candidatos y electores.
Pero ¿Y las razones del abstencionista? Falta de interés, de tiempo, de credencial, de información, de vocación, de entendimiento ¡de responsabilidad! Creo que es tiempo de promover el abstencionismo del Abstencionista y moverlo a participar. Que lo haga a tiempo, con información y con convicción. Si lo hace con propuestas y trabajo, mejor.
Para organizar el voto condicionado: coordinar y no institucionalizar
Para impulsar un movimiento de este tipo no es necesario instituir nuevos partidos. Tampoco se requieren nuevas ONG, coordinadoras, asambleas o frentes. Todos esos mecanismos crean jerarquías, lentitud, gastos y nuevos intereses. La propuesta es únicamente comunicarnos. Las redes sociales en Internet son un medio, pero no el único. Correr la voz. Hacernos oír o leer (aunque un buen amigo dice que "no leemos más allá de lo que escuchamos"). El más barato y más efectivo es el comentario con el vecino, el compañero de trabajo, con el que espera el camión o en la fila, con el que viaja sentado al lado nuestro o con el que comparte y disfruta igual que nosotros la banca del parque; con el tendero, la marchanta, la enfermera, el fontanero, el amigo del amigo, el suegro, el papá o la mamá del hijo. Esto es, con el ciudadano de carne y hueso.
Elije tu AVATAR, aún es tiempo
La sociedad es un mundo interconectado. Todos nos influimos recíprocamente. Saberlo o ignorarlo no lo hace diferente. Podemos seguir destruyendo el tejido social como lo hemos venido haciendo hasta hoy y como lo hemos hecho con la naturaleza. Eso hará seguro las crisis continuas, recurrentes o como amenazan, ser permanentes. Una revuelta civil empeoraría las cosas; una dictadura, pospondría los sueños de muchos. Vamos a recuperar la convivencia fluida, conectada y responsable, haciéndonos cargo de nuestra ciudadanía más allá del voto y antes de que los partidos elijan por ti. Elije tu AVATAR (un ciudadano independiente propuesto por un partido político responsable). ¡Aún estamos a tiempo!
Ver el video de Denisse Dresser al respecto: http://www.reportebrainmedia.com/reporte/opinion/el-avatar-ciudadano
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